Indonesia: Horror en guardería, ataban de pies y manos a bebes

Lo que parecía ser el lugar ideal para el cuidado infantil se convirtió en el escenario de una pesadilla. La policía de Yogyakarta (Indonesia) allanó este viernes la guardería privada Little Aresha, descubriendo un caso de maltrato y negligencia que ha dejado estupefacta a la comunidad internacional.
La intervención policial fue motivada por la denuncia de una exempleada, cuya declaración permitió destapar lo que las autoridades califican como una «cultura de abusos» inhumanos, según publica Clarín en un extenso reportaje.
Durante el operativo, las fuerzas de seguridad hallaron pruebas visuales desgarradoras. Según el testimonio de los padres que tuvieron acceso a las grabaciones del allanamiento, las imágenes muestran a bebés, niños con las manos y los pies atados, menores que permanecían sin ropa, vistiendo únicamente pañales y en las habitaciones de apenas tres metros de ancho, el personal mantenía hasta a 20 niños simultáneamente.
De los 103 niños matriculados, las autoridades ya han identificado a 53 víctimas directas de maltrato físico y negligencia severa. Además, se reveló que el establecimiento operaba de forma clandestina, ya que no contaba con la licencia habilitante necesaria.
El impacto emocional ha sido devastador para las familias, quienes hoy cargan con un profundo sentimiento de culpa por no haber interpretado las señales a tiempo.
Uno de los testimonios más crudos surgió de un video publicado en redes sociales por Erika Rismay, madre de uno de los niños. En la grabación, el pequeño Aysha relata con crudeza el método de castigo:
«Me ató. Las piernas y luego el cuerpo. Me taparon la boca para que mamá no me oyera llorar».
Otros padres, como Noorman y Budiyanto, relataron haber visto moretones y cortes en sus hijos durante meses.
La policía de Yogyakarta ya ha acusado a 13 personas, incluyendo a la directora del centro, a la responsable de la fundación y a varios cuidadores, por múltiples delitos contra la protección infantil.
El centro ha sido clausurado definitivamente y el Gobierno local ha ordenado evaluaciones psicológicas y físicas exhaustivas tanto para los niños como para sus padres, buscando mitigar las secuelas de un trauma que se prolongó, en algunos casos, por más de un año.
