Colombia: Sicario fallece electrocutado tras asesinar a un comerciante ¿karma o Justicia Divina?

Lo que parecía ser un nuevo capítulo de la violencia que azota al Caribe colombiano terminó en un giro del destino digno de una trama de ficción. En la ciudad portuaria de Barranquilla, un presunto sicario perdió la vida de manera inmediata tras recibir una descarga eléctrica provocada, irónicamente, por sus propios disparos mientras intentaba huir de la escena de un crimen.

El incidente ocurrió en el barrio San Roque, una zona comercial del centro de la ciudad. Según los informes policiales, dos hombres a bordo de una motocicleta llegaron hasta una chatarrería para cumplir una sentencia de muerte. El objetivo era Juan Carlos Castillo, un comerciante de 54 años que, según sus familiares, venía siendo extorsionado por bandas criminales locales.

Tras propinarle cuatro impactos de bala que acabaron con la vida de Castillo en el acto, los delincuentes emprendieron una huida a toda velocidad. Fue en ese momento cuando la situación dio un vuelco inesperado: para amedrentar a la policía y a los testigos que iniciaron la persecución, el parrillero de la moto disparó varias veces al aire.

Una de esas balas impactó accidentalmente un poste o cable de energía, provocando que una línea de alta tensión colapsara y cayera directamente sobre la motocicleta en movimiento.

La descarga eléctrica fue fulminante. El conductor del vehículo, identificado como Erick David Sánchez, recibió el impacto de miles de voltios y quedó tendido en el pavimento. Aunque fue trasladado a un centro asistencial, los médicos confirmaron que llegó sin signos vitales.

Su cómplice, conocido por las autoridades bajo el alias de «Mirada Tierna», logró sobrevivir al incidente e intentó continuar el escape a pie. Sin embargo, la Policía Metropolitana de Barranquilla logró interceptarlo metros más adelante. Al momento de su captura, se le incautó un revólver y se confirmó que poseía un amplio prontuario delictivo con al menos cinco anotaciones judiciales.

Este caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la grave crisis de seguridad que enfrentan los pequeños y medianos empresarios en el norte de Colombia. Las autoridades manejan como principal hipótesis que el asesinato de Castillo fue una represalia ante la negativa del comerciante de pagar las denominadas «vacunas» (cuotas extorsivas mensuales) exigidas por grupos delincuenciales de la zona.

Mientras el capturado ya fue puesto a disposición de la justicia para su proceso de legalización, el caso se ha vuelto tendencia internacional debido a lo inusual de la muerte del agresor, un desenlace que muchos en la ciudad han calificado como un acto de justicia fortuita.

Tarija Informa