Se disuelven las filas por diésel en Santa Cruz mientras persisten reportes de escasez en la frontera con Perú.

“Hay diésel, pero ya no hay quién compre”, resumía un funcionario de un surtidor cercano al mercado Los Pocitos, en la zona del Plan Tres Mil, en Santa Cruz de la Sierra. Un recorrido realizado por EL DEBER la noche del lunes por el sector sureste de la ciudad confirmó esa percepción: las extensas filas para adquirir diésel prácticamente desaparecieron y las pocas colas visibles correspondían, en su mayoría, a la compra de gasolina.

El escenario contrasta con los días previos y se da incluso cuando el paro del transporte urbano seguía vigente. Según datos oficiales, menos de la mitad de los más de 10.000 microbuses que operan en la capital cruceña funcionan con diésel, mientras que la mayoría utiliza gas natural vehicular (GNV). Por esta razón, el transporte urbano tiene una incidencia limitada en la demanda de este combustible, a diferencia del transporte pesado, que concentra el mayor consumo.

Mientras en Santa Cruz las colas se diluyen, en zonas de la frontera peruana con Bolivia comienzan a registrarse episodios de escasez. En redes sociales se multiplicaron reportes desde localidades como Yarinacocha, Pucallpa o Juliaca, donde las filas para cargar diésel y gasolina aumentaron en los últimos días. Algunos usuarios atribuyeron la situación a la eliminación de la subvención a los carburantes en Bolivia, una medida impulsada por el gobierno de Rodrigo Paz.

No obstante, el portal ChequeaBolivia precisó que las filas por gasolina en Pucallpa responden a un factor interno: la estatal Petroperú dejó de abastecer combustible a los grifos de esa región desde el pasado 16 de diciembre.

Desde el lado boliviano, otros usuarios sostienen que el flujo de combustible de contrabando hacia Perú se redujo casi por completo tras la nivelación de precios. Como efecto inmediato, las colas por diésel desaparecieron en los surtidores del país. Durante los meses de auge del contrabando, un turril de 200 litros de diésel boliviano se compraba en 580 soles (unos $us 172) y se revendía en Perú hasta en 800 soles, lo que generaba una ganancia aproximada de $us 75 por unidad.

En una reciente reunión con distintos sectores en La Paz, el presidente Paz explicó por qué la subvención no fue retirada de manera gradual. “Si lo hacías gradual, siempre iba a haber margen para que alguien te robe. Hoy los precios están al nivel internacional: valen aquí, en Perú y en Argentina. Así se pierde el contrabando”, afirmó.

“YPFB está cumpliendo”

La gerente de la Asociación de Surtidores de Santa Cruz (Asosur), Susy Dorado, aseguró que YPFB está cumpliendo “al 100%” con la provisión de combustibles, aunque reconoció que las ventas se mantienen bajas.

“No es solo el aumento del precio. Las estaciones seguimos sujetas a normativas vigentes de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. El sistema de facturación automática B-Sisa sigue intacto y nos impone condiciones para comercializar diésel y gasolina”, explicó.

Dorado detalló que los controles regulatorios continúan pese al nuevo decreto y recordó que siguen vigentes las tarjetas de control de combustible, con un límite de compra de hasta 1.200 litros mensuales. Además, señaló que aún no se ha oficializado el nuevo precio internacional para la venta en estaciones de servicio.

“El sistema exige un precio internacional para placas extranjeras, pero no podemos modificarlo sin una resolución administrativa de la ANH que actualice esos valores”, añadió.

Actualmente, el precio del diésel oil es de Bs 9,80 por litro; la gasolina Premium cuesta Bs 11,00 y la gasolina Especial, Bs 6,96, de acuerdo con datos oficiales de la ANH.

Tarija Informa