Riadas del río Piraí inundan hasta 8.000 hectáreas de soya y amenazan la próxima campaña agrícola en Santa Cruz.


Las intensas lluvias registradas el sábado en la cuenca alta del río Piraí impactaron el domingo en zonas productivas del norte del departamento de Santa Cruz, donde el desborde del afluente anegó entre 6.000 y 8.000 hectáreas de soya que se encontraban listas para la cosecha.
La información fue confirmada a EL DEBER por el presidente de la Filial Norte San Pedro de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Juan Pablo Espinoza, quien precisó que, pese a la magnitud del evento, no se registraron pérdidas humanas en las áreas productivas afectadas.
De acuerdo con el dirigente, el desborde se produjo en el tramo comprendido entre Sagrado Corazón, San Pedro y Murillo, donde el agua ingresó directamente a los campos agrícolas. “El río cubrió por completo la soya que ya estaba lista para ser cosechada. Es una zona más ‘playuda’ y es la segunda vez en estos meses que se presenta un desborde en ese sector”, explicó.
Espinoza advirtió que, aunque la campaña de cosecha está prácticamente concluida, la persistencia de las lluvias podría comprometer seriamente la próxima siembra. Al menos 10.000 hectáreas adicionales podrían quedar fuera del calendario agrícola si las precipitaciones continúan. “Solo se puede sembrar hasta fines de diciembre y, con el río desbordado y más lluvias en camino, el panorama se vuelve muy complicado”, sostuvo.
El dirigente señaló que los daños no fueron mayores gracias a que el terraplén de la carretera actuó como una barrera de contención. Sin embargo, reconoció que los defensivos existentes son insuficientes y reiteró la necesidad de ejecutar obras de reencauzamiento del río Piraí para evitar nuevas afectaciones al sector productivo.
El Torno y otras regiones, en alerta
En el municipio de El Torno, el presidente de la Asociación de Horticultores y Fruticultores de Santa Cruz (Asohfrut), Nué Morón, informó que las riadas no provocaron pérdidas en la producción agrícola, aunque lamentó las víctimas humanas que dejó la emergencia en la zona. Allí predomina la producción de cítricos, especialmente mandarina.
En los valles cruceños y en el Norte Integrado, particularmente en Yapacaní, las asociaciones de productores tampoco reportaron daños en los cultivos. No obstante, indicaron que se mantienen en estado de alerta ante el pronóstico de nuevas precipitaciones en el departamento.
En Cochabamba, el vicepresidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, Rolando Morales, señaló que los productores —principalmente del trópico— no registraron afectaciones similares a las ocurridas hace aproximadamente un mes, cuando las lluvias causaron graves daños.
“En ese entonces fueron más de 2.000 hectáreas afectadas y más de 1.000 familias quedaron en una situación muy complicada, muchas con viviendas dañadas. Presentamos los pedidos al Gobierno y me reuní, junto a la Mancomunidad de Municipios, con el ministro de Defensa Civil. Se comprometió a ayudar, pero ya pasó un mes y no hemos recibido ninguna respuesta”, reclamó Morales.

