Gobierno descarta diálogo con Evo Morales mientras tenga procesos pendientes


El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, sostuvo que el expresidente Evo Morales debe enfrentar a la justicia por los casos que tiene abiertos y dejó claro que el Gobierno no entablará negociaciones con personas que mantengan causas pendientes.
“Morales lo sabe perfectamente. Tiene que responder ante la justicia por distintos actos, varios de ellos ajenos al ámbito político. Incluso podrían aparecer temas vinculados a corrupción”, afirmó Lupo en una entrevista con Cabildeo Digital.
El ministro recordó que el exmandatario ya enfrenta procesos en la jurisdicción ordinaria y enfatizó que corresponde someterse a ellos. Reiteró que el Ejecutivo no tiene intención de dialogar con figuras que no hayan resuelto sus asuntos legales. “No es nuestro objetivo ni forma de actuar”, remarcó.
Respecto a la propuesta de un encuentro político —solicitado por Morales al presidente Rodrigo Paz—, Lupo explicó que la posición del Gobierno se enmarca estrictamente en el respeto a la legalidad.
“El presidente fue claro: ‘Estoy dispuesto a recibirlo, pero en La Paz’. Y todos sabemos que no acudirá porque tendría que responder a la justicia si abandona el Chapare”, comentó.
Sobre la llamada “paz social”, planteada por Morales como condición ante un eventual retorno de la DEA, Lupo aseguró que ese aspecto no es negociable. “La paz social es un derecho de todos los bolivianos. Quien la ponga en riesgo debe asumir su responsabilidad ante la justicia”, afirmó.
Lupo también reiteró que la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado será encarada con responsabilidad institucional y sin sometimiento a presiones o exigencias de actores que vulneren la ley.
En cuanto al posible regreso de la DEA, aclaró que no existe una fecha definida y que la decisión está en manos del ministerio correspondiente, encargado de definir la estrategia operativa. Aseguró que la presencia de la agencia antidrogas estadounidense no responde a criterios políticos, sino a mecanismos de cooperación similares a los que Bolivia mantiene con Brasil o Chile.
“Estamos en una región donde el crimen organizado y el narcotráfico ejercen una presión constante. Bolivia no solo produce hoja de coca, sino que se ha convertido en un país de tránsito”, destacó.
Finalmente, Lupo subrayó que la DEA y otras agencias internacionales constituyen aliados en una lucha global en la que Bolivia, por su ubicación y situación institucional, “es quizá el eslabón más vulnerable”.

